01 mayo 2006

LA SOLEDAD DE LAS ÚLTIMAS VACAS


En nuestra sección Colaboraciones hemos incluido un interesante artículo de nuestro socio y miembro de la directiva de Amisalas José Feito Fernández. En el mismo hace alusión a una curiosa noticia que, aún no hace mucho, difundieron los medios de comunicación asturianos, en la que se narraba la situación de siete vacas que campaban por sus respetos en tierras de Omente (Ibias).
Remitimos a nuestros lectores a dicha sección donde José Feito busca las claves de esta aparente manifestación subrealista de lo que hasta hace pocas décadas consistía en uno de nuestros factores decisivos de producción, así como de otras situaciones actuales, aunque en principio poco relacionadas con lo anterior, que tienen en nuestra tierra un indiscutible residuo socioeconómico que no deberíamos obviar.
Y, como complemento al artículo de José Feito, queremos exponer seguidamente la incisiva contestación que da a éste José Ramón Pla Canteli, de Oviedo, relativa al tema que nos ocupa:

El mal de las vacas “solas”
Mi querido amigo, he recibido tu correo relativo a El mal de las vacas solas y me hedetenido, más de una vez, en leer el caso relativo al pueblo de Omente (Ibias).
Efectivamente, los vecinos manifiestan su profunda preocupación por las siete reses,sueltas, sin sanear y algunas con claros signos de desnutrición. Todo ello provoca su malestar y han exigido a las autoridades que las retiren de inmediato, ante el temor de que se mezclen con el ganado sano.
Sin embargo a nadie parece preocuparle el origen de esta situación. El origen no estáen un animal, está en una persona. En una anciana de 83 años que se llama Josefa Fernández.
Lleva, aseguran sus vecinos, más de quince años, desde su jubilación, atendiendo ganado al margen de la ley. También vivía al margen de la dignidad, aseguran los más ancianos, que en condiciones infrahumanas, en un pajar encima del establo, sin ningún tipo de servicio básico. Algunos incluso se preguntan como podía resistir los inviernos en esas condiciones.
Porque, evidentemente, los cuatrocientos euros de paga mensual le daban paraalimentar y cuidar mal a sus reses y a ella misma.
Pero Josefa, hasta ahora nunca fue motivo de preocupación, a nadie le preocupaba quemalviviera, que habitara en un pajar encima del establo. Sospecho que todos tenían asumida la situación de Josefa. Nadie ha exigido a las autoridades medidas de ayuda para Josefa. Las medidas se solicitan para las vacas, que es lo que preocupa. Lo demás es coyuntural, además tarde o temprano, Josefa aparecería de “cualquier manera” en su pajar, es decir desaparecería.
Sin embargo, parece que unos familiares se han hecho cargo de ella. Unos familiares de Villardecendias, que no decencias.
Insisto, no creo que sea un problema de crisis del campo, ni siquiera del sector lácteo.
Es una crisis más profunda, de valores cívicos, de sentimientos y de conciencia social. Quizás sea un romántico o un idiota, no lo niego, pero me parece más peligrosa la actuación de los vecinos, familia y autoridades municipales, que la de las siete vacas solas.
Oviedo, a 9 de Abril de 2006
Jose Ramón Pla Canteli

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LA SOLEDAD DE LAS VACAS Y OTRAS SOLEDADES
En respuesta a mi amigo José Ramón Pla Canteli

1.-Me agrada la polémica. Doblemente. De ella surgen nuevas ideas y se contrastan las ya expuestas. Y me alegra sobre manera, cuando ésta se produce en Asturias, donde, como muy bien decía recientemente el sociólogo Oscar Rodríguez Buznego
[1], se elude “un pronunciamiento claro” y donde destaca “la inhibición y el silencio de los ciudadanos en la vida pública”[*][i]. Quizás el principal déficit de Asturias sea la incapacidad para crear espacios de debate estratégico públicos, publicitados y abiertos a todo tipo de opiniones (lo que significa, claramente, sin miedo a represalias en un territorio tan pequeño y tan hegemonizado por opiniones dominantes, no solo por el eco que alcanzan, sino también por el poder de aislamiento de quienes las ostentan)[ii][iii]

2.-“La soledad de las vacas” es una imagen literaria, una metáfora. Metáfora que podría prolongarse hablando de “la locura final de las vacas”, de “la encefalitis espongiforme” o de “la leucosis de las últimas vacas”.

Podría hablarse, también, de “la soledad de los últimos castaños” o, ¿porqué no?, de “la soledad de los últimos campesinos”, cual sería el caso de Josefa Fernández.

El asunto puede extenderse más y hablar de “la soledad de las ciudades”, de “la soledad de los emigrantes”. Y, también, de la soledad de aquél que piensa, puesto que el pensar (si se acepta que el pensamiento o es crítico o es “letanía”) es crítico y disentirá de las ideas hegemónicas en el entorno, máxime si estamos ante un entorno muy cerrado.

Pero no pretendemos una monografía sobre la soledad.

Mi amigo, el sociólogo y teólogo Vicente Riesgo Alonso, dice que, a veces, la realidad actúa como metáfora de sí misma. Y este puede ser el caso: las vacas abandonadas y eliminadas por la Consejería de Agricultura, en un mundo en el que la vaca o, más exactamente, la vaca productora intensiva de leche constituyó el eje central de la vida en el último tercio del siglo XX, en conexión con el mercado y gozando de todo el apoyo oficial.
[iv]

3.-Dos afirmaciones básicas encuentro yo en el texto de Pla Canteli. Una: “El origen no está en un animal, está en una persona”. Otra: “...
no creo que sea un problema del campo, ni siquiera del sector lácteo. Es una crisis más profunda, de valores cívicos, de sentimientos y de conciencia social”.

En esta misma línea, Pla Canteli recibe el apoyo de Riesgo Alonso, terciando en el debate mediante un correo electrónico en el que, entre otras cosas, dice:
“Se trata, en efecto, de una crisis más allá del sector lácteo y del sistema productivo. La crisis corroe la sustancia ética de una sociedad que se ha vuelto cínica. No olvidemos que la democracia vive de fundamentos (éticos) que ella misma no puede crear”

Sin lugar a ninguna duda, lo que nos une a los tres, en este caso, es la preocupación por las personas, por “la pérdida de valores cívicos”, por “la corrosión de la sustancia ética”. O, dicho de otro modo, los tres situamos en primer plano la quiebra cultural.


Lo que nos separa es, en lo que a mí respecta, la separación tajante que hacen mis amigos entre "la crisis que corroe la sustancia ética", "la crisis (...) de valores cívicos y de conciencia social", por un lado y, por otro, la crisis de la actividad económica en el mundo rural.


Para mí se trata de la misma crisis, no de una crisis más allá o más profunda.

Estamos ante dos vías, dos enfoques diferentes unidos por la misma preocupación: la pérdida de valores como clave del bloqueo actual.

En mi enfoque, los valores son parte inseparable e interrelacionada con otros componentes de la Cultura: las instituciones (reglas de juego), las representaciones en común (imaginario colectivo).La Cultura es sistémica, cualquiera de sus partes solo existe en interacción con el todo y con cada una de sus partes, con el conjunto.

A su vez y más allá, la Cultura existe interaccionada con la Economía, con la Historia, con la Política, ....

Si se hubiera conservado la sociedad tradicional (“congelación” imposible, quede dicho para no confundir el debate), el caso de Josefa y el de sus vacas no se hubiera dado. Y si la vía modernizadora del mundo rural asturiano hubiera sido otra, no reforzante de la acción del mercado como la practicada, sino compatible y complementaria a la acción del mercado, y que fue expuesta y defendida en los tiempos de la transición (en esto, como en otras muchas cosas, no existe un único camino) tampoco se hubiera dado el caso de Josefa.


Vengo a defender la tesis de que las políticas de apoyo a la monoproducción láctea han llevado a la crisis de la cultura tradicional sin haber fomentado la producción de síntesis adecuadas, eficientes, ventajosas que la sustituyeran. Quiebran, así, las instituciones, los valores, las representaciones, el saber hacer específico ... quiebra la estima por lo propio y lo cercano, quiebra la autoestima, condición si ne qua non para ser sujeto, sujeto de iniciativas, sujeto de desarrollo, ciudad ano, en suma.

Esa política es idéntica, en su filosofía y en sus resultados, a otras, que fundamentan la creación de empleo en el apoyo a actividades económicas meramente extractivas de riquezas naturales (yacimientos), para obtener un crecimiento económico y un empleo a corto, ignorando los efectos negativos sobre el entorno humano a medio plazo (pérdida de empleo, efectos de repulsión sobre otras actividades generadoras de empleo, pérdida de capacidad para emprender, ... en suma, quiebra cultural).

José Feito


[1] “La Nueva España”, 12/03/06: “UN PUNTO DÉBIL EN LA VIDA PÚBLICA DE ASTURIAS”
[*] Sobre temas directamente relacionados véanse notas más extensas al final, con el fin de evitar excursos excesivamente largos.



[i] “...uno de los puntos débiles de la sociedad asturiana: la inhibición y el silencio de los ciudadanos en la vida pública. Por una parte, los encuestados han respondido con tibieza a las preguntas del cuestionario. La respuesta mayoritaria a casi todas ha sido «regular». Excepto en unos pocos asuntos, los encuestados han eludido un pronunciamiento claro.”
“...propongo recurrir a la hipótesis de la «espiral del silencio», expuesta por vez primera en 1972 en un congreso celebrado en Tokio por E. Noelle Neumann, directora del prestigioso Centro de Investigación de la Opinión Pública de Allensbach, en Alemania. La hipótesis dice que los individuos tienen capacidad para percibir el clima de opinión existente en una sociedad y que cuanto más difiera su opinión de la mayoritaria más probable será que se la «guarden». En tal circunstancia, prefieren callar, no hablar, para evitar fricciones y, sobre todo, el aislamiento social.”
Yo me atrevería a añadir:
A] lo del aislamiento social resultaría un eufemismo, a menos que dentro de la expresión se incluyan (como creo que se incluyen) casos como la pérdida del empleo, la pérdida del ascenso, la pérdida de un contrato,...por mantener opiniones contrarias a las del poder en una u otra área
B] las circularidades, los re-entry, las realimentaciones se dan en el campo de la sociedad-cultura y en el campo de la economía. Así como entre estos dos campos. Las realidades culturales (campo de la Antropología Cultural), sociales (campo de la Sociología) y económicas (campo de la Economía) presentan una causalidad no lineal, sino que con múltiples e intrincadas realimentaciones (feed backs), circularidades. Ello nos lleva a afirmar que estamos ante realidades sistémicas. Estas realimentaciones o circularidades se establecen no solo en el interior de cada uno de estos campos, sino que, además, se da entre cada uno de ellos. Así, en el campo de la Cultura, se entrelazan relaciones de causa - efecto circulares entre las representaciones en común, los valores y las instituciones (reglas de juego). Pero además, representaciones, valores e instituciones interactúan circularmente con el campo de la Economía. Así, un pequeño quantum aportado de un elemento a otro puede resultar multiplicado hasta convertirse en un factor decisivo. Determinado factor puede contribuir a producir efectos bloqueantes en el conjunto del escenario económico. E, igualmente, determinada política o intervención puede contribuir de forma relevante al bloqueo o al desbloqueo del dinamismo económico, cultural, social...

Los grupos humanos funcionan de modo sistémico y así, sistémicamente, deben de producirse los métodos de búsqueda en cada uno de los tres campos del saber citados; campos del saber que tratan de un todo único, global y sistémico en su funcionamiento que son los grupos humanos.

De ello resulta la gran complejidad del análisis cultural, social y económico.

[ii] En uno de los ensayos de generar un espacio de debate estratégico sobre el mundo rural llamado Seminario Valle del Ese (1986 – 1987), fue ampliamente debatido este tema a partir de una comunicación, presentada por los sociólogos de Bielefeld (República Federal Alemana) Wolfgang Sieber y Winfried Borowzac, titulada Capacidad, comunicación consenso.
[iii] Sobre este tema presentó una comunicación en el I Encuentro de Iniciativas de Desarrollo Local (organizado por la entonces Consejería de la Juventud del Principado de Asturias – en un intento de iniciar la creación de un espacio público de debate sobre desarrollo económico endógeno – ) el sociólogo Vicente Riesgo Alonso, titulada Modernización sin proyectos de modernidad. Existe un libro (agotado hace tiempo) editado por el Servicio de Publicaciones del Principado de Asturias, en el que se compilan los contenidos de este Encuentro.
[iv] Sobre la senda de incorporación al mercado del mundo rural asturiano vía leche de vaca y la posterior monoproducción láctea véase: José Feito: “Cambios, pervivencias y paradojas en el campo asturiano”. Gran Enciclopedia de Asturias. Ed. Silverio Cañada.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

pla canteli es un farsante, no es economista ni nada, se las da de que sabe de algo y no tiene ni idea

23 abril, 2008 16:20  
Anonymous Anónimo said...

muy buenas soy fiel detractor de Pla Canteli, sus ensayos plagiados en manuales de Derecho y expresiones jurídicas que las trae a colación de nada!! Quiero decir que no se apunte el tanto de escribir nada ya es un patético plagista, y un consejo antes de escribir del Derecho, conócelo!!
P.D.: me gustaría saber como se puede corroborar que es economista e informatico ya que yo puedo decir que soy ingeniero y no saber ni cojer un boli. Y como consejo Pla! dedicate a tocar la guitarra y deja de hacerte pasar por ensayista, FARSANTE!!!

20 mayo, 2008 15:29  

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